miércoles, 19 de diciembre de 2012

Tus besos saben tan amargos cuando te ensucias los labios con mentiras, otra vez... Dices que te estoy haciendo daño, que con el paso de los años me estoy haciendo más cruel. Es que yo nunca creí que te vería remendando mis heridas con jirones de tu piel. De ti aprendió mi corazón. Y ahora no me reproches que no sepa darte amor. Me has enseñado tu, tu has sido mi maestro para hacer sufrir, si alguna vez fui mala lo aprendí de ti. No digas que no entiendes como puedo ser así, si te estoy haciendo daño lo aprendí de ti... ¡Me has enseñado tu! Maldigo mi inocencia, y te maldigo a ti. Maldito el maestro, y maldita la aprendiz. Maldigo lo que amo, y te lo debo a ti. Ahora me duelen tus caricias porque noto que tus manos son cristales rotos bajo mi piel. 

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