martes, 16 de abril de 2013

Vámonos a Marte, lejos del ruido y cerca del arte. Quiero despertar escuchando su voz, y dormir en el salón de un corazón que no se parte. Quiero que viva sin televisor, a la deriva de mil temas de conversación. Quiero un chico de verdad que se mantenga con vida, que tenga son, y que sepa librarse de la rutina. Yo no quiero que sea perfecto, ni que necesite fiestas para que lo diviertan. Quiero vivir con él sin reglas, sin prisas. Quiero una botella entera llena de sonrisas, quiero ver amor en cada gesto, y que acabemos el partido como el juego perfecto. Sobrevivir a los tópicos muertos, hacer ski en cada curva del cuerpo, y que podamos decir que el mundo sigue siento nuestro sin tener que lucir ninguna imagen al resto. Quiero su voz, y sus enfados molestos no tienen importancia cuando fluyen por defecto. El afecto, el respeto y el trato es conexo. Cierra los ojos y deja el corazón abierto.

Ya sé de sobra que tiene esa sonrisa, y esas maneras, y todo el remolino que forma en cada paso, cada gesto que da. Pero además lo he visto serio, ser él mismo, y en serio que eso no se puede describir en un poema. Por eso, eso que me cuentas de que "miralo como bebe las cervezas" y como se revuelve sobre las baldosas, y qué fácil parece a veces enamorarse... Todo eso de que él puede llegar a ser ese puto único motivo de seguir viva, y a la mierda con la autodestrucción. Todo eso de que los besos de ciertas bocas saben mejor es un cuento que me sé desde el día que me dio dos besos y me dijo su nombre. Pero no sabes lo que es caer desde un precipicio, y que él aparezca de golpe y de frente para decirme "Ven, hazte un café y me lo cuentas". No sabes lo que es despertarte, y que él se retuerza y bostece. Luego te abrace y no sepas cómo deshacerte de todo el mundo. Así que supondrás que yo soy la primera que entiende el que pierdas la cabeza por sus piernas, y el sentido por sus palabras, y los ovarios por un mínimo roce de mejilla... Que las suspicacias, los disimulos cuando su culo pasa, las incomodidades de orgullo que pueda provocarte, son algo con lo que ya cuento. Quiero decir que a mí de versos no me tienes que decir nada, hace tiempo que escribo los míos. Que yo también lo veo, que cuando él cruza por debajo del cielo, solo la tonta mira al cielo. Que sé como agacha la cabeza, levanta la mirada y se muerde el labio superior. Que conozco su voz en formato susurro, formato gemido y en formato secreto. Que me sé sus cicatrices, y el sitio que lo tienes que tocar en su pie izquierdo para conseguir que se ría. Me sé lo de sus rodillas, y la forma de rozar las cuerdas de una guitarra. Que yo también he memorizado su número de teléfono, pero también el número de sus escalones, y el número de veces que afina las cuerdas antes de ahocarse por bulerías. Que no sólo conozco su última pesadilla, también las mil anteriores. Y yo sí que no tengo ovarios para decirle que no a nada, porque tengo más deudas con su espalda de las que nadie tendrá jamás con la luna (y mira que hay tontas enamoradas en este mundo). Que sé la cara que pone cuando se deja ser completamente él, rendido a ese puto milagro que supone que exista. Que lo he visto volar por encima de poetas que valían mucho más que estos dedos, y lo he visto formar un charco de arena rompiendo todos los relojes que le pusieron en el camino. Lo he visto hacerle competencia a cualquier amanecer por la ventana: no me hablen de paisajes si no han visto su cuerpo... Que lo de "mira sí, un polvo es un polvo", y eso del tesoro pintado, y sólo los sueños pueden posarse sobre las seis letras de su nombre. Que te entiendo, yo escribo sobre lo mismo, sobre el mismo.. Que razones tenemos todos, pero yo muchas más que vos.

lunes, 15 de abril de 2013

Perdoname que no hay cariño, perdoname que lo perdimos. Perdoname que no hay ternura y cada noche es más oscura. Mi esperanza da un paso para atrás, no es tan fácil de olvidar... Se que no hay manera de ser amigos como si no te hubiera amado. Es imposible convencerme que ya no eres para mí. No te quiero ver con ella, y no me quieres ver con él. Prefiero no volverte a ver que estar pasando noches en vela. Mejor no nos comuniquemos ni pretendamos seguir igual, es un problema que no tiene solución más que un adiós. Sufro de un dolor constante por más que trato al reemplazarte. Sus besos no me llenan tanto y cada día me trago el llanto.

viernes, 5 de abril de 2013

Juras que verás mi corazón cayendo a tierra, piensas que sin ti la soledad ganó la guerra. Quemaré toda la ciudad antes de caer, no me hundiré jamás, no voy a caminar hacia el abismo. No soy la misma... Hoy te quiero perdonar y curarme con el tiempo. Escapar de aquí, renunciar a ti, aceptar que no fuiste para mí. Quisiera continuar, nunca haberte conocido, pero aquí estás, tengo que aceptar que me cuesta cambiar lo que siento y dejarte de amar. Vivo a contraluz, y así me voy desvaneciendo. Solo nos quedó dolor flotando en el silencio.