Y no hay ninguna duda, te perdí, pero el perro que tenía me alquiló su cicatriz. Soledad... Y ya no hay nada que hacer, la distancia no entiende de penas. Y ya no hay nada que hacer, con pasiones y vidas ajenas. Maltratado por el humo me acosté, más que nunca tengo escrito soledad en mi pared.
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